Todos los
años, cuando llegan estas fechas, se suele dar la noticia de un fenómeno en el
mundo animal al que siempre le he tenido
ganas y que hasta la fecha no había presenciado. Hablo de la Berrea.
Lugares donde esto ocurre hay tantos como
espacios de caza tenemos en nuestro país, pero uno dónde lo podemos ver con
mayor tranquilidad y en todo su esplendor es el Parque Nacional de
Cabañeros, en Ciudad Real, llamado el Serengeti español por ciertas similitudes paisajísticas con el famoso parque africano.
Y claro, aprovechando que el Pisuerga pasa por
Valladolid, y estando en tierra de vinos, ¿cómo no acercarme a ver alguna
bodega interesante que estuviera ceca?. Ya estuve hace años en la bonita
finca de la bodega Dehesa del Carrizal,
(una de las pocas en España en la que sus vinos entran dentro de la
denominación Vinos de Pago), por lo que decidí ir a su vecina Vallegarcía.
La jornada
estaba definida. Visita a bodega por la mañana y por la tarde ruta 4x4 al
Parque viendo fauna y flora. Lo que no contaba era con que en estos días estaba
el I Festival del Ciervo, que se
organizaba en Santa Quiteria, con ponencias, visitas al Parque, gastronomía,
música… y claro, había que aprovecharlo.
Este fue el
resultado…
Vallegarcía es una bodega
mediana, con un diseño vanguardista obligado a pasar unas estrictas normas por estar en los aledaños del parque (impacto medioambiental). Se enclava en el
término de Retuerta del Bullaque, en la finca particular de su propietario, el
Sr Cortina. Allí,Teresa me explicó su terroir: suelos arcillosos con
cantos y pizarra, ácidos (les aportan nutrientes), viñedo de menos de 15 años
todo en sistema Smart Dyson, clima extremo, uvas foráneas(Viogner, Syrah, Cab. Sauvignon y Merlot)… desde luego nada convencional, como sus
vinos.
Caté varios
vinos de la bodega junto a una pareja de daneses que vivían en España y estaban disfrutando
de nuestro enoturismo...
...de ellos
destacaré, por un lado, una excelente Viogner manchega de 2010, con una acidez
natural muy currada y sin aporte de madera excesivo; mientras que por otro, su
Hipperia de 2006 me pareció sedoso, muy afinado, elegante y en un momento
óptimo para disfrutar de él. También su Syrah 2007 está muy logrado, pero con
algo más de madera y taninos por redondear.
Después,
mini concurso gastronómico con el ciervo/venado como protagonista...
Se notó que era el primer festival, pero aún así estuvo bien. Debería repetirse.


Paseito por el museo etnografico del pueblo (cargado de recuerdos) y espera hasta las 5,30h que es cuando salía la ruta para ver a los protagonistas del viaje.
En el otoño, cuando cambia la temperatura y comienzan las lluvias, al atardecer o con las primeras luces del
día, se escuchan los berridos de los
ciervos o venados machos que se propaga
a varios kilómetros de distancia. Con esta llamada
marcan su territorio y atraen a las hembras, con el fin de aparearse con
cuantas se dejen.
Después, estos chulazos, forman sus propios
rebaños de machos(siguiendo al más fuerte), mientras que las hembras también forman el suyo(liderado por la más veterana) junto con las crías.
En fin,
espero que os haya gustado este post donde he juntado 2 de mis pasiones con las
que disfruto de lo lindo, el mundo del vino y la naturaleza.
Hasta la
próxima.
PD: Las fotos son todas de cosecha propia (como en el 90% de mis post). En el caso de los ciervos, para estar a cientos de metros, atardeciendo y sin trípode la cosa no salió del todo mal... :D
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