Preparados, listos, allá vamos!
(Aviso, va a ser una entrada larga, hubo muchas emociones, pero no os perdais el final)
DIA 3. FLORENCIA - MONTALCINO
La ruta prevista para hoy atravesaba 3 de las zonas vitícolas de esta región(2 de ellas de fama mundial), pero esta vez el objetivo era la toma de contacto con el entorno, no la visita centrada en cata y visita a bodegas.
Salgo de Florencia destino a la región del Chianti, famosa por su vino en el mundo entero y donde es complicado probar un gran vino entre las miles de referencias que hay.
Ruta bonita, en una zona algo abrupta con muchísima vegetación hasta que llegamos a Greve in Chianti, capital 'no oficial' del Chianti. Allí fui a su Plaza mayor y me encontré que el establecimiento más importante es.....
.... si señor, una carnicería!. Pero no una de las miles que hay por la Toscana, sino nada menos que una que data del 1.729, convertida hoy día casi en museo, con todo tipo de chacinas, una cava de quesos y un apartado dedicado a vinos toscanos bastante decente.
Sigo camino hacia Castellina in Chianti y... comienza el espectáculo..
.... precioso pueblo a medio camino entre Greve y el famoso San Gimignano, siguiente parada en ruta y ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Ciudad/pueblo famoso por sus históricas torres, simbolos de poder (de las que quedan 14 de las 70 que llegó a tener), además de ser lugar de paso en la pregrinación medieval franciscana, en lo que a historia se refiere. Pero también diremos que es la capital del historico vino de Vernaccia di San Gimignano, que no probé(lo siento) pero si visité su museo, desde donde hay buenas vistas.
La hora y el estómago piden comer algo rápido (fagioli y lasagna bien hechos en el rte. del hotel La Cisterna) para patearme sus calles y seguir viaje.
Allí cae una buena tromba primaveral, que mantiene a raya a los turistas que abarrotan sus calles y que dará paso a una bonita tarde soleada al llegar a Monteriggioni, proxima parada programada.
Dicha parada paso de ser interesante(viendo fotos antes del viaje) a desilusionante por completo, la desaconsejo de todas, todas porque no tiene gran cosa...además me quitó tiempo para la siguiente escala, Siena, que fue la ciudad que más me sorprendió de todo el viaje, y esto no se lo perdono..;-)
Llego a Siena, aparco el coche y me encuentro esto ...
Llego a Siena, aparco el coche y me encuentro esto ...
'Il Campo', una plaza autentica (con sus fachadas más o menos perfectas) que me hechizó y de la que no paré de hacer fotos...
En esta plaza se celebra 2 veces al año el Palio, (carreras a caballo sin montura que duran unos 90 seg) que es la actividad más famosa de las 'contrade' o barrios en que se divide la ciudad.
Estos barrios(según leí en una de las recomendabilísimas revistas de viajes Altaïr) se rigen de manera autonoma con un responsable que es, a todos los efectos, un dirigente de la ciudad. No encubren los robos, sino que los persiguen. No aceptan a cualquiera, sino que han de merecerlo. 'Prestan servicios'(asistencia a un enfermo, cocinar para cientos de personas, etc) a su barrio como rito de iniciación. Si uno nace en el barrio de 'la Oca', es de allí aunque se mude a otro barrio. En resumen, es como una hermandad.

Después de Il Campo, trepo por las preciosas calles hasta su Duomo, en todo lo alto(ver primera foto desde que aparqué el coche). Estaba atardeciendo y me encuentro esto...
... im-presionante!, un momento mágico que no puede culminar con la visita a su interior por el 'maldito' Monteriggioni...no pasa nada, ya tengo excusa para volver..;-)
Se hacía tarde y me faltaban 45km a Montalcino, por lo que emprendí camino y me encuentro con esto....
Siena atardeciendo. |
.... sí, aquí estan!, son los campos dorados de las fotografías típicas toscanas, pero ahora con la 'alfombra verde' de la Primavera.
Sigo camino hacia el hotel completamente embelesado por un paisaje que parece sacado de un cuadro. Todo es perfecto, ni un mal cartel, ni una casa mediocre y colinas y colinas hasta que empiezo a ver un promontorio a lo lejos, es Montalcino.
Llego casi de noche, con bastante hambre. Suelto los bultos con prisa en el Hotel del Capitani, donde me recibe un amabilísimo recepcionista/dueño? al que le pido información de algún sitio donde darme un 'homenaje merecido'. Le doy datos sobre mi trabajo y lo que pretendo.... y él acertó de pleno, llamando para ver si la cocina de Ré di Macchia estaba abierta.
Obviamente me olvido de mis anotaciones y salgo escopetado. Una vez allí, me adentro en, sin lugar a duda, el 'restaurante del viaje'. Me recibe un atento camarero y Antonio, uno de sus dueños que, ya sobre aviso(del hotel), me hizo disfrutar de lo lindo.
Un Brunello 2004 de Armilla (cerca del mítico Soldera) fue sencillamente perfecto(cayó entera) para su famosa pasta con salsa de jabalí, típica de la zona, una ternera en salsa de Brunello y de postre un surtido de quesos con un buen café, claro....Grande Antonio!.
Por supuesto, hubo que ayudar a hacer la digestión con una grappa, que le vamos a hacer!...
Vaya toalla hijo!. A como salio el Armilla?.
ResponderEliminarPor cierto, he puesto un par de fotos más para que veais como las 'contrade' ondean por cualquier esquina camino a Il Campo.
EliminarPues he de decir que Antonio tiene unos precios coherentes, cosa que no puedo decir de otros restaurantes en los que estuve, en los que los precios eran abusivos para vinos mediocres.
ResponderEliminarArmilla 2004 a 50€, la cena 85€. Creo que son precios correctos.